lunes, 14 de octubre de 2013

MAGÓN BARCA y la 3º expedición a Italia.

Presentamos un tema escasamente abordado por la historiografía especializada en el conflicto. Tal vez por considerarlo de escasa relevancia, o por no estar profundamente tratado por las fuentes antiguas, lo cierto es que la campaña a Italia de Magón Barca, el menor de los Bárcidas, apenas si es mencionada por parte de los entendidos. Sin embargo, resulta para nosotros de gran interés. La expedición de Magón, el drama desarrollado en el norte de Italia, significa la última oportunidad de Aníbal Barca de recibir algún refuerzo de entidad en su guerra contra Roma. La última carta de Cartago en pos de su objetivo final y, sin dudas, un momento cumbre del mayor conflicto del Mediterráneo Occidental.




Magón Barca (reconstrucción). Probable aspecto
para el mas joven de los hermanos Bárcidas.
Cuya destacada participación en la 2da Guerra
Púnica lo tiene como protagonista de varias e
importantes acciones junto a su hermano Aníbal
en Italia, o a Asdrúbal, su otro hermano, en España
Año 206 a.C., victoria romana en España. 

La batalla de Ilipa (206 a.C.) llevaba pocas horas de concluida, y del inmenso ejército cartaginés (70mil hombres según alguna fuente) reunido en aquella llanura por Magón Barca y Asdrúbal Giscón sólo quedaban apenas unos seis mil hombres, muchos de ellos sin armas, parapetados en un improvisado campamento en la cima de una colina cercana al mar. Los que no habían muerto durante la batalla, lo hicieron durante la carnicería que le siguió con la desesperada huida. Más, los aliados hispanos desertaban de a miles. Y ahora sus líderes, con promesas vanas, los abandonan en esa rocosa colina imposible de defender. Asdrúbal primero, Magón días más tarde, abordaron ocultos, algunos buques remitidos desde Gades (moderna Cádiz) y abandonaron el sitio. Los sobrevivientes se entregan a los romanos, o se dispersan por los campos (retornando a sus hogares los pocos hispanos aún vivos). Así acababa uno de los ejércitos más grandes jamás vistos en la antigua España, y comandado además por un líder cartaginés[1]


Escipión, que deja a Silano a cargo de las operaciones, vuelve a Tarraco, base de operaciones del ejército romano de España y prepara una misión diplomática (que lo incluye a él mismo) dirigida hacia el rey númida Sifax. Lucio Escipión, hermano del futuro “El Africano”, fue enviado a Roma a cargo de numerosos prisioneros de alto rango para anunciar el sometimiento de España.

Es aquí que, en ausencia del líder romano y a espaldas de Magón, se produce el primer encuentro entre un romano y el líder númida Masinisa (aun cuando se continuaban las tratativas con Sifax). La entrevista del príncipe norteafricano con Silano, la primera de las varias que seguirán en el futuro, sirvió para llegar a un acuerdo secreto. Punto de partida para una sociedad que sera de gran provecho para Roma. Concluido esto, Masinisa regresa a África para inducir a su pueblo de cambiar de bando. 

Ya no quedaba cuerpo alguno de tropas digno de consideración, ni por número ni por fuerza combativa que pudiera oponerse a las fuerzas romanas en aquella región. Solo restaba un bastión en poder de los púnicos: Gades. Aunque todo indicaba que no faltaba mucho para que este caiga en manos romanas, ya sea por la fuerza o por la traición. 

La victoria sobre Asdrúbal Barca el año anterior (Metauro, 207 aC), y la reciente conquista de España, pintaban un panorama más que alentador para los asuntos romanos. Pasados doce años de comenzada la “Guerra de Aníbal”, los romanos por primera vez veían el horizonte. Enfrentaron entonces, muy animados, el último tramo de la guerra.

Mapa del Mediterráneo Occidental para el año de la Campaña Italiana de Magón Barca.


Tropas romanas en España.
Magón asume el control total de las operaciones en España. 

Finalmente, Asdrúbal Giscón, al mando de siete quinquerremes, parte raudo hacia la costa africana, con el fin de entrevistarse con el rey númida Sifax (coincidiendo con la misión romana encabezada por Escipión, que pretendía llegar a un acuerdo con el rey númida). De esta forma, Magón Barca asume totalmente el control de las operaciones en España, quedando al mando de la flota y el ejército de tierra. Sin perder un instante, despacha a la flota (seguramente al mando de Aderbal) para reclutar una fuerza no magnificada en la costa africana[2] y, al mismo tiempo, a su lugarteniente Hannon, para reunir un ejército mercenario entre las tribus hispanas vecinas (probablemente los turdetanos). 

La fuerza que se logra reunir es considerable (no se magnifica en las fuentes, probablemente alrededor de los diez mil hombres), aunque no sin inconvenientes, pues las tropas romanas al mando de Lucio Marcio, que habían sido destacadas por Escipión para controlar la región, logran destruir un contingente de cuatro mil jóvenes hispanos armados después de asaltar su campamento. Acción en la cual, Hannon apenas logra salvar su vida junto a un puñados de oficiales púnicos que lo acompañaban. 

En este punto, la guerra en España, pasa de las acciones en el campo de batalla, al campo de las intrigas y traiciones. Ya de vuelta Escipión de su entrevista con Sifax, recibe en Cartago Nova una misión de desertores de Gadesque se comprometieron a entregar la ciudad con su guarnición cartaginesa y a su comandante, así como a los barcos del puerto” (Livio 28,23). El plan fue descubierto por Magón antes de madurar, y todos los conspiradores fueron arrestados y puestos bajo custodia de Aderbal para ser trasladados a Cartago[3]. Sin embargo, la cuestión del cambio de bando era un sentimiento latente, cada vez más fuerte, entre los ciudadanos de esa ciudad púnica. 

Pero el campamento romano, tampoco se verá libre de conspiraciones. Según Livio (28,24), cierta noticia que aseguraba la muerte de Escipión por enfermedad, produce en las tropas romanas un conato de rebelión, a la vez que incita a los ilergetes Mandonio e Indíbil a abandonar su alianza con los romanos. Albergaba Magón gran esperanza en estas intrigas, noticias que lo llevaron a informar a Cartago sobre tales novedades con el fin de que desde la metrópolis púnica se le remitan fuerzas para, aprovechando estos conflictos entre los romanos, continuar la guerra y recuperar España. Sin embargo, la noticia de que Escipión estaba vivo y muy sano, pone rápidamente las cosas en su lugar, restaurando primero el orden en el ejército romano, y luego con los aliados hispanos (aunque fue necesaria, sin embargo, una campaña de castigo contra los Ilergetes). 

Magón Barca continúa en Gades (más precisamente en la isla fortificada) con los preparativos de sus fuerzas, cuando Masinisa solicita, al enterarse de las cercanías de Escipión, que le sea permitido ejercitarse con sus hombre en campo abierto, ocasión que será utilizada por el líder númida para entrevistarse una vez más con los romanos. Esta vez con Escipión a la cabeza. Oportunidad en la que quedó prácticamente sellada la alianza entre los romanos y este líder númida. 

Ocurrían estas cosas cuando arriba a Gades una carta del senado Cartaginés ordenandole a Magón “(...) llevar la flota que tenía en Gades hasta Italia y que, después de levantar una fuerza tan grande como pudiera de galos y ligures en aquel país, se uniera a Aníbal y no se dejara así languidecer una guerra que había empezado con tanta energía y tanto éxito (...) ” (Livio 28,36). Se le envió dinero desde Cartago con aquel fin, requisando también él cuanto pudo del pueblo de Gades. No sólo su tesoro público, fueron saqueados incluso sus templos, y todos los ciudadanos fueron obligados a contribuir con sus depósitos particulares de oro y plata. 

Aunque las órdenes de abandonar España eran claras y contundentes, Magón, sin embargo, decide intentar una última y arriesgada acción con la intención de torcer el rumbo de la guerra en aquella región. Tomando la flota y su ejército, desembarca una fuerza en los alrededores de Cartago Nova y saquea la campiña, tras lo cual lleva su flota a la ciudad, toma el puerto, y aguarda la llegada de la noche para destacar las tropas embarcadas con la idea de tomar la ciudad (a la que creía custodiada por una débil guarnición) justo por el mismo sitio donde tiempo atrás lo habían hecho los romanos. 


Esquema para el asalto de Cartago Nova ejecutado por Escipión el Africano. Se supone que Magón intento un asalto similar.

Esto fue un error puesto que, el efecto sorpresa, fue totalmente perdido cuando la gente de la campiña, que huía de sus tierras asaltadas, había traído a la ciudad las noticias de la aproximación del enemigo. Esto les permitió preparar las defensas y destacar una fuerza armada junto a la puerta de la ciudad. Llegada la noche, los confiados asaltantes se abalanzaron en desorden sobre el muro de la ciudad. En ese instante, las puertas se abren derramando sobre los púnicos una fuerza organizada con la que cargan sobre los asaltantes. Esta acción sorpresa, arrolla a los asaltantes hasta la orilla de la laguna. De no haberse acercado los barcos a la playa, ofreciendo así un medio de escape, ni uno solo hubiera sobrevivido. Pero el miedo a que los buques fueran asaltados también, provocó prisa y confusión en la tripulación, que quitando las escalas y cortando los cables para no perder tiempo, levaron anclas para intentar huir lo más rápidamente posible. Muchos de los que trataron de nadar hacia los buques no podían ver en la oscuridad qué dirección tomar o qué peligros evitar, y murieron miserablemente. 

Fracasada esta acción y ya en mar abierto, pudo constatar Magón las bajas sufridas. Ochocientos hombres murieron, ya sea en las murallas o en la costa, perdiéndose unas dos mil armas de toda clase. Totalmente ofuscado, puso proa hacia Gades para, de esta forma, poder recuperar a sus tropas y, ahora sí, poner en marcha las órdenes recibidas de Cartago.



Infante Turdetano.
Probablemente formaron parte de la leva
 de Magón  tras Illipa.
Magón deja España definitivamente. 

A su regreso a Gades, Magón encontró las puertas de la ciudad cerradas, por lo que ancló en Cimbios[4], y envió emisarios para averiguar por qué las puertas estaban cerradas a él, “un aliado y amigo” (Livio 3837). Los ciudadanos de Gades respondieron que estaban indignados por algunos actos de pillaje cometidos por los soldados durante el anterior embarque. En realidad les molestaba el decomiso de sus bienes llevado a cabo por Magón, a la vez que maduraba el conato de traición que ya se había desatado poco tiempo antes.

Según Livio, Magón invitó a los sufetes y al “cuestor” de la ciudad a acudir a una conferencia. Estos accedieron, pero fueron detenidos, azotados y crucificados a la vista de la ciudad. Sin aguardar un instante, ordenó navegar hacia las islas de Pitiusa, archipiélago formado por Ibiza (Ebusum o Ybshm) y Formentera, el cual tenía población de origen fenicio, y donde fue bienvenido. Allí recibió refuerzos en forma de armas, suministros y hombres, lo que, luego de tantos traspiés, lo animo a continuar[5].

Navegó entonces a las islas Baleares (también llamadas Gymnesiae), donde primero intentó fondear en el puerto de la isla mayor, Mallorca (entonces llamada Kromiusa por los griegos), mayormente poblada y con mejores recursos, además de un muy buen puerto. Pero fue rechazado por la población local que lo recibió, fiel a su estilo, con una furiosa lluvia de piedras. Debemos recordar que por entonces, el archipiélago mantenía una postura pro-romana desde el año 217 a.C. fruto de la paz de legati cedida por Publio Cornelio Escipión, padre de Escipión “el Africano” (ver Livio 22,20). Se dirigió entonces hacia Menorca (Nura para los fenicios, Meloussa para los griegos) donde pudo fortificarse junto al puerto, desde donde se apodera de la isla prácticamente sin resistencia alguna[6]

A continuación, alista una fuerza de dos mil auxiliares en una leva en la isla, que son remitidos a Cartago. Acto seguido, vara sus buques y se dispone a pasar el invierno que ya se avecinaba. 

Cartagineses reclutando honderos baleares.

Mapa de Situación del Norte de Italia.

Mapa de Liguria Antigua. Pueblos, ciudades y caminos.
La Expedición a Italia, 205 a.C. 

El año 205 a.C. recibe a Publio Cornelio Escipión (futuro “El Africano”) como nuevo cónsul de Roma. Será su colega, Publio Licinio Craso, quien además se haría cargo de controlar a Aníbal (en Brucio) mientras Escipión preparaba su ejército para encarar la proyectada guerra en África. Que dicho sea de paso, por primera vez será declarada “Provincia” y adjudicada a un cónsul (Escipión), aun sin haber sido conquistada, tal era el optimismo reinante. Todo esto en medio de una guerra que lejos estaba de terminar, con un Aníbal aún fuerte en el sur de Italia, y un Magón amenazante. 



En Roma, provincias y tropas fueron asignadas también entre los pretores electos. Cneo Servilio Cepión recibió la pretura urbana, con dos legiones urbanas; Espurio Lucrecio recibió Rimini (que según Livio, así se denominaba la provincia de Galia en esa época),con dos legiones[7]; a Lucio Emilio Papo le tocó Sicilia (donde dicho sea de paso, Escipión preparaba su ejército de invasión); por último, Cneo Octavio tomaría su cargo en Cerdeña (una legión). En Etruria se había prolongado un año más[8] la magistratura proconsular de Marco Livio Salinator (vencedor de Asdrúbal Barca en 207 a.C. junto a Nerón en la batalla de Metauro). Este romano comandaba allí dos legiones de “esclavos volones” o voluntarios (ver cuadro anexo) que habían sido reclutadas justamente durante su consulado en el año 207 a.C. y que habían sido puestas en manos del entonces Propretor Cayo Terencio Varrón para controlar tal provincia (Etruria). En 206 a.C. Salinator reemplaza a Varrón asumiendo la conducción de tales legiones de esclavos y, como acabamos de mencionar, continúa allí en 205 a.C. con el mandato renovado. 

Justamente, en el verano de 205 a.C. Magón embarcaria una fuerza de doce mil infantes y dos mil de caballería, para navegar hacia Italia en unos treinta buques de guerra y gran número de transportes. Sin dudas, una imponente flota. La costa de Liguria estaba poco vigilada, pudiendo el joven Barcida, de esta forma, sorprender y tomar Genua (actual Génova) casi sin luchar[9]. De allí marchó a la costa ligur con la intención de levantar a los ligures alpinos. Y tras dejar diez buques como escolta en Savona, Magón envió a Cartago al resto de su flota[10], para defender la costa del posible ataque de Escipión. Formó entonces alianza con la tribu ligur de la que más apoyo esperaba: los Ingaunos. Esta tribu estaba entonces librando una guerra contra los montañeses Epanterios, por lo que Magón decide tomar parte de la misma para, de esta forma, asegurarse la confianza de estos ligures. Las acciones desarrolladas debieron tener gran éxito, y aunque no le permitieron avanzar rápidamente sobre territorio romano con el fin de reunirse con Aníbal (y aprovechar la momentánea debilidad romana en la región), su estancia en Liguria le permitió aumentar enormemente sus fuerzas. De todos los rincones de la galia, “atraídos por la fama de su nombre” (Livio 28,46), se le unieron gran cantidad de guerreros bien armados. 

Aquellos movimientos de guerreros galos, fueron informados a Roma por el pretor Espurio Lucrecio asentado en Rímini y, sumado a la noticia de la caída de Genua, las malas nuevas preocuparon y mucho al Senado Romano. El arribo de Magón, tomaba a los romanos con solo cuatro legiones en los territorios que controlaba más al norte de la península (las dos legiones de Rimini y las dos de Etruria), por lo que el Senado ordena a Salinator (Etruria) dirigirse con sus tropas hacia Rímini para unirse a Lucrecio, mientras las legiones urbanas de Cepión, eran remitidas hacia Etruria con Marco Valerio Levino. De esta forma Roma va modificando el teatro de operaciones del norte de Italia, para hacer frente a la amenaza de Magón. 

Mientras esto ocurría en el norte de Italia, Livio informa que “nada digno de registrar tuvo lugar aquel año en el Brucio”, bastión de Aníbal Barca. Salvo que una peste atacó a los romanos y cartagineses “resultando igualmente fatal para ambos”. Reflejo de la compleja situación que vivía Aníbal completamente aislado en el sur de Italia, momentánea calma que la presencia de Magón en Liguria amenazaba con destruir. Sin embargo la guerra no salía de su estancamiento, aislado Aníbal y trabajo Magón en las luchas internas de Liguria, el senado cartaginés “volvía a sus sombrías reflexiones” según Livio (29,4). Tal situación no los amedrento, decidieron entonces “(...) efectuar una apresurada recluta tanto de la población urbana como de la campesina, enviar agentes para reclutar mercenarios africanos, fortalecer las defensas de la ciudad, acumular reservas de grano, preparar un suministro de armas y armaduras, equipar barcos y enviarlos contra la flota romana en Hipona (...)” (Livio 29,4). 

Confirmado que era Lelio y no Escipión (y por lo tanto el grueso de las tropas expedicionarias romanas) las que se encontraban saqueando las costas africanas, decidieron en primer lugar asegurar su alianza con Sifax y demás aliados africanos. Pero, sobre todo, con el líder romano aún en Italia, continuar la guerra allí con más fuerza. Con este objetivo, se le enviaron emisarios a Filipo V con la promesa de doscientos talentos de plata para inducirlo a invadir Sicilia o Italia. También se envió otros doscientos talentos de plata a sus generales en Italia, con la orden de que mantuvieran ocupado a Escipión e impedir así su partida. Pero a Magón, no solo se le remitió dinero. Sino también veinticinco buques de guerra y una fuerza de seis mil infantes, ochocientos de caballería, y siete elefantes. Con el claro objetivo de incitarlo a continuar con la ofensiva. 

Situación del Norte de Italia a la llegada de Magón Barca a Liguria. Toma de Genua, y campañas de Magón contra los ligures montañeses.

Roma rápidamente mueve sus tropas para tomar al ejercito invasor. Magón desaprovecha así la momentánea debilidad romana en el norte de Italia. Sin embargo, acrecienta sus fuerzas día a día con guerreros de Liguria y Galia Padana, mas los refuerzos enviados desde Cartago.


Guerrero Ligur. Los ligures hacen su aparición 
tardiamente en la 2da Guerra Púnica (207a.C.).
Puesto que no formaron parte del ejército de Aníbal,
pero si lo hicieron con los hermanos del héroe púnico.
Como hispanos y galos, ofrecían buenos guerreros
con características de infantería de línea, y son
referidos en las fuentes como mas disciplinados o
mejor dispuestos que los galos.
Estancamiento de Magón en Liguria. Los Etruscos se rebelan, 204 a.C. 

Mientras en África, Lelio y Masinisa cerraban trato, y se comprometieron cada uno a una ayuda mutua (recordemos que el joven Numida se encontraba expulsado de su reino), recibe Magón la flotilla enviada desde Cartago que traía emisarios, dinero y tropas de refuerzo. Al notar la naturaleza de las órdenes, Magón de inmediato convocó un consejo de los jefes galos y ligures, con la idea de finiquitar los preparativos y poner en marcha las tropas de invasión. Cerraba el año 205 a.C. y el líder púnico pretendía la total movilización para la campaña del 204 a.C. que ya se avecinaba. 

Esta claro que Magón entendía que, sólo con las tropas que habia traido de España y las Baleares, aun reforzado con el ultimo envio de Cartago, no era posible iniciar una ofensiva en territorio romano con garantías de éxito, teniendo en cuenta la presencia de dos ejércitos romanos (cuatro legiones en Rímini) dispuesto a cortarle el paso (más el ejército de Etruria). Era necesario incluir a las naciones de liguria y galia padana. Es así que, el joven Barcida, transmite a sus nuevos aliados los planes de acción. Les demuestra también el interés de Cartago en ayudarlos a liberarse de las ataduras de Roma (los refuerzos enviados serían ejemplo de ello) y que por tal motivo, pretendía su total movilización e involucramiento. 

Probablemente la respuesta que recibió Magón no fue la esperada. Los galos, que en un principio acudían en masa para engrosar las filas púnicas, al notar la presencia de dos ejército romanos en Rimini, se excusaron de participar abiertamente, por miedo a las represalias que en su territorio podrían sufrir en caso de fracasar la expedición. Lo cierto es que no hacía mucho que habían sido testigos del fracaso de Asdrúbal, y si bien les tentaba la idea, preferían guardar ciertas apariencias ante los romanos. Por lo tanto, aseguraron que Magón sólo podría pedir de los galos “aquellos auxilios que pudieran proporcionar en secreto” (Livio 29,5). 

No sabemos cómo tomó esto el líder púnico. Si tal cosa lo ofuscó, o si coincidió con esta supuesta prudencia. Lo cierto es que despacho a los galos a sus hogares, al tiempo que se dispuso a reclutar mercenarios de este origen por todo el territorio de la galia (a la vez que desde los poblados de este país, recibía todo tipo de pertrechos para la guerra). En definitiva, las naciones galas no se unían a la guerra abiertamente, pero no impedían el reclutamiento de guerreros a modo de mercenarios, guardando oficialmente cierto marco de “neutralidad”. 

Pero en el caso de los Ligures, la cuestión es diferente. La lejanía de las tropas romanas de su territorio, sumado a la ayuda recibida de Magón en sus guerras internas, no sólo no les impedía sumarse a la guerra, sino que los obligaba. Solo solicitaron a Magón dos meses para poder prepararse adecuadamente. 

Probablemente, el inicio del 204 a.C. tomo a Magón con estos preparativos a medio camino. Por lo que su progreso fue sumamente lento. Al parecer, tampoco sería posible la movilización en la campaña de verano. Oportunidad que Roma no dejaría pasar, aumentando las fuerzas dispuestas a controlar al joven Bárcida y todo movimiento que este pudiera hacer. 

El 204 a.C. toma ya a Salinator en Rimini. Tanto él como Espurio Lucrecio ven sus mandatos renovados para este año (este último como propretor). Lucio Escribonio, que recibe la pretura peregrina, recibe la administración de la Galia, y se suma con dos legiones, a las fuerzas romanas allí establecidas (ahora son seis legiones en Rímini). Por otra parte, los cónsules electos, Publio Sempronio Tuditano y Marco Cornelio Cetego, se reparten las provincias de actuación, y esta vez, a diferencia del año anterior, a uno de ellos (Marco Cornelio) se le decretó la provincia de Etruria (el otro será destinado a Brucio). Por lo que ahora, un ejército consular completo, será destinado a la frontera de la galia. De esta forma, Roma duplica las fuerzas destinadas a contener a Magón, de las cuatro en 205 a.C. se pasa a diez legiones, incluyendo al ejército consular en Etruria. 

En este punto, la demora del púnico se revela fatal para sus objetivos. Roma no deja de sumar tropas para su intercepción. Sin embargo, todas no eran buenas para los romanos. Livio notifica que para el 204 a.C. (aun con un cónsul en su territorio) prácticamente toda la Etruria estaba de parte de Magón, esperando con su ayuda, poder rebelarse[11]. Muchos nobles de este antiguo pueblo, venían teniendo correspondencia con Magón desde que este cartaginés desembarcó en Liguria. El cónsul tuvo que someter a la provincia al terror. Llevando a cabo investigaciones, y sin contemplación alguna, procesó a muchos de estos nobles etruscos, y los condenó a muerte. Muchos otros, hallados también culpables, pudieron sin embargo marchar al exilio, aunque fueron igualmente sentenciados en ausencia y sus propiedades confiscadas. 

Cerraba así el año 204 a.C. con Magón estancado en Liguria y con los romanos sin animarse a iniciar ellos la ofensiva. En el sur de Italia, Aníbal combatía contra Publio Sempronio con suerte desigual (anotandose una victoria cada uno), cuestión que lo obligó a retirarse a sus reales en Crotona[12]. Mientras tanto, Escipión continuaba con los preparativos de invasión del África.
Magón Barca se demora en partir. Roma acumula tropas en la Galia. Por otra parte, una rebelión de los etruscos (indicado como circulo y flecha en rojo) obliga al Cónsul Marco Cornelio Cetego a tomar drásticas medidas que, en definitiva, le impiden participar de la intercepción de Magón.


Formación de infantería de línea hispana. Difícilmente
se pueda hablar de los ejércitos púnicos sin mencionar
a estos excelentes guerreros. Presentes en prácticamente
todas las batallas de la 2da Guerra Púnica, sus tácticas
y armamentos los constituyo en un duro rival para las
legiones romanas. Siempre y cuando, fueran dirigidos
por un general competente.
Se aproxima la batalla, 203 a.C. Avance de Magón. 

El año 203 a.C. inicia en Roma, como de costumbre, con el intercambio de mandos y legiones, más el correspondiente reclutamiento anual de nuevas fuerzas. Los cónsules electos, Cneo Servilio Cepión y Cayo Servilio Gémino, al igual que el año anterior, se reparten las provincias con la idea de tomar el primero a Aníbal (Brucio), y el segundo a Magón (con base en Etruria). Gémino tomaría el ejército de su antecesor, Marco Cornelio Cetego, quien a su vez reemplazará a Lucio Escribonio con las dos legiones que este mandaba en la Galia Padana, con el cargo de procónsul. Ahora bien, a Publio Quintilio Varo, pretor electo, se le encomienda reemplazar a Espurio Lucrecio (pretor y propretor en Rimini en 205 a.C. y 204 a.C. respectivamente) para comandar las dos legiones de este allí acantonadas. Pero nada se menciona en Livio sobre el destino de Marco Livio Salinator y sus dos legiones de “esclavos volones” (voluntarios) que allí se encontraban desde el 205 a.C. 

Sabemos que Marco Livio sería elegido en 204 a.C. (cuando aún se encontraba en Rimini) como “Censor”, magistratura que supuestamente cumpliria en 203 a.C. junto a su antiguo odiado colega del consulado del año 207 a.C. (y vencedores ambos de Asdrúbal Barca en Metauro): Cayo Claudio Nerón. Con el cual tendrá una serie de curiosos conflictos nacidos de su manifiesta enemistad. Por lo tanto, Marco Livio no pudo conducir legión alguna para el año que analizamos. Cuestión que no nos permite conocer el destino de las dos legiones de esclavos voluntarios. 

Por tal motivo, y dado que serán las tropas que intercepten a Magón, las del pretor Quintilio Varo (en apariencia, sólo dos legiones), más las del procónsul Marco Cornelio Cetego (otras dos legiones), sin que participe el cónsul en Etruria (ni su ejército consular, obviamente), y dadas las descripciones para la batalla ofrecidas por Livio en su obra, sumado al número de enemigos a enfrentar (alrededor de treinta y cinco mil hombres), es poco probable que los romanos se atrevieran a enfrentar a Magón solo con cuatro legiones. Inferimos entonces que las dos legiones de “esclavos volones” reclutadas para la campaña del 207 a.C. y actuando en la Galia desde 205 a.C., aún continuaban en servicio probablemente bajo el mando de Quintilio Varo en 203 a.C. quien entonces no solo reemplaza a Espurio Lucrecio, sino también a Marco Livio Salinator asumiendo el mando de las tropas de estos dos. Teoria entonces muy probable, pero imposible de confirmar fehacientemente. 

Así las cosas, Magón, ahora sí moviliza sus tropas hacia el interior de la galia en el verano del 203 a.C. Ante esta noticia, seguramente el ejército romano de la galia (sin el ejército consular de Etruria) avanza también con la intención de interceptarlo, si es que ya no había partido antes. Una nueva batalla entre romanos y cartagineses, en una guerra que ya llevaba quince años, tendrá lugar en algún sitio de la Galia Padana. Batalla que, como la que confrontaron Asdrúbal Barca y los cónsules romanos en el 207 a.C., definirá buena parte de las estrategias a seguir para ambos contendientes. Pero en este caso, para Cartago representaba su última carta, en pos de reforzar a Aníbal Barca y proseguir con éxito en la guerra. El fracaso era, una vez más, algo que ambas potencias no podían permitirse. 


Avance de Magón sobre la Galia Padana, donde es interceptado por los ejércitos combinados del Pretor Publio Quintilio Varo y el Procónsul Marco Cornelio Cetego. Batalla campal y victoria romana.




Combate de caballería romana contra
elefantes cartagineses.
Batalla final, y fin de la campaña de Magón, 203 a.C. 

Como su hermano Asdrúbal cuatro años antes, Magón tampoco pudo evitar ser interceptado por las legiones romanas. En algún sitio de la Galia Padana, probablemente el país de los Insubros, tendría lugar esta nueva batalla entre romanos y cartagineses [13]

Ambos contendientes formaran sus tropas en líneas equilibradas, manteniendo una parte de sus fuerzas como reserva, aguardando la mejor oportunidad para ingresarlas a batalla. Magón dispondrá a los galos y elefantes (después de todo, eran sólo siete) en retaguardia, conformando su línea principal de combate con sus reclutas de España y África (¿turdetanos? ¿libio fenicios?), más los refuerzos remitidos desde Cartago (de origen desconocido) y los ligures reclutados. Asumiendo todos el rol de infantería de línea, en una formación de no más de veinticinco mil hombres. Probablemente, delante de ellos, unos dos mil baleares iniciarían el combate. 

Como ya se indicó en el apartado sobre la batalla, es muy posible que los númidas tomaron el flanco derecho púnico, y el resto de la caballería se habrían repartido equilibradamente, o directamente asumido su compromiso en el otro flanco. Magón contaba con al menos dos mil ochocientos jinetes. A los númidas, que aparentemente eran los más numerosos (que, salvo la romana, es por otra parte la única caballería mencionada por Livio), tal vez se le sumaba alguna de origen español, y probablemente otros africanos (¿cartaginesa?), más los que hubieran podido aportar sus recientes aliados[14]

Fase inicial. Posición probable para ambos ejércitos. Interpretación del autor según el relato de Tito Livio.

Los romanos formaron con las legiones del Pretor Publio Quintilio Varo en primera línea, que inferimos eran cuatro. Y las dos legiones del Procónsul Marco Cornelio Cetego como reserva. Por las deducciones que hicimos del texto de Livio, inferimos que las legiones de esclavos voluntarios (leg. XIX y XX) formaran en primera línea junto a la legión XII (desconocemos el número de la cuarta legión formada). Y que las de reserva serán con seguridad la número XIII y probablemente la número XI. Distribuyendo la caballería también en forma equilibrada. Aunque tal vez, manteniendo la correspondiente a las legiones de reserva, también en segunda línea. 

Carga de caballería romana republicana. En combate cercano
se mostraban superiores a los númidas. Sin embargo, lejos
estaban aun de constituirse en un arma decisiva para Roma.
Correspondió a los romanos el inicio de la batalla. Arengados por sus mandos, las legiones romanas arremetieron enardecidas, chocando ambas infanterías en forma espectacular. La línea cartaginesa vaciló en principio, pero pronto se recompuso y detuvo el ímpetu inicial romano. El pretor Quintillo Varo, advirtió que el miedo inicial de los púnicos, ante el pobre progreso romano, podría tornar en audacia, trasladando el miedo a la propia línea. Es así que, luego de discutir con su colega, Varo ordena a su hijo reunir toda la caballería posible en el flanco izquierdo, para cargar furiosamente contra los númidas que actuaban en el flanco derecho púnico. Estos, superados en número y en desventaja táctica evidente, retroceden cediendo su flanco. Tal situación era de gran riesgo para los cartagineses. Pero, por algo Magón era un Bárcida. Tomando los elefantes que, prudentemente había mantenido en reserva, los suelta sobre la caballería romana que ve como sus caballos se descontrolan solo ante la presencia de tales bestias. 

Caballería númida. Hábiles jinetes, fundamentales en el
esquema táctico cartaginés. La mejor caballería ligera del
Mediterráneo Occidental, tendrá sin embargo, problemas
para imponer sus tácticas en la presente batalla. 
(...) Cuando se acercaban (a los númidas) y podían emplear la espada y la lanza, la caballería romana tenía ventaja, pero cuando era arrastrada por un caballo aterrorizado resultaba mejor objetivo para los dardos númidas (...)” Livio 30, 18. 

La batalla en este punto se torna de lo más violenta, ahora el flanco izquierdo romano pasa a la defensiva, los númidas se recuperan y dan cuenta fácilmente de los jinetes romanos en sus asustados e incontrolables animales, y los elefantes pisotean impunemente a los jinetes caídos. Para colmo, la duodécima legión la estaba pasando muy mal, había sufrido gran cantidad de bajas por acción de la infantería rival y de los elefantes y, si se mantenía en posición, era más por el orgullo de no ser ellos los primeros en ceder terreno que por la fe en sí mismos de lograr gran cosa. En estas condiciones, el flanco izquierdo romano, no duraría mucho tiempo. Era momento para que entren el juego las reservas, ambos contendientes lo entendían así. Los romanos, para intentar dar vuelta la difícil situación a la que habían sido llevados. Los cartagineses, para intentar profundizar los logros en ese sector del campo. El que mejor uso hiciera de sus reservas, sin duda obtendría la victoria ese día.



Infantería gala cargando. La Galia Padana constituyó
para los tres hermanos Bárcidas una importante fuente de
feroces guerreros siempre dispuestos a enfrentarse a Roma.
Sin embargo, poco afectos a la disciplina y los rigores de
la guerra, solo en manos de Aníbal se les pudo sacar todo
lo bueno que estos guerreros podían ofrecer.
Los primeros en utilizar sus reservas, fueron los romanos. La decimotercera legión (¿o la decimoprimera?), que esperaba ansiosa su momento, irrumpe por el flanco. Con sus proyectiles dejan fuera de juego a los elefantes, cuatro mueren y el resto se desbanda. Para detenerlos Magón echa mano de sus galos de la reserva, estos, ante la vista de los romanos no debieron causar gran impresión, Livio nos cuenta que los hastati no suponían gran problema en derrotarlos. Y así fue realmente, pues todo el ímpetu desplegado por estos bárbaros, chocó y se esfumó contra el acero romano. Para colmo, los descontrolados elefantes también los atacaban, entonces la resistencia de los galos duró un suspiro. Por otra parte, desaparecidos los paquidermos, la caballería romana se rehacía y rechazaba definitivamente a los númidas. 

(...) Por fin, el enemigo comenzó a ceder terreno y toda la infantería romana, al ver a los elefantes volverse contra su propio bando, se precipitaron hacia delante para aumentar el pánico y la confusión (...)” Livio 30, 18. 

Ante tal favorable situación, la línea romana, muy comprometida en un principio, avanza ahora y obliga a su rival a ceder terreno al verse flanqueado y muy presionado de frente. Magón logra sin embargo mantener firme a su ejército e indica un repliegue general que se ejecutaba de forma muy ordenada, hasta que el desastre se hizo presente. Y esto ocurrió cuando el líder púnico cae gravemente herido y es retirado del campo de batalla inconsciente. Sus hombres lo creen muerto y entran en pánico, tal era la esperanza depositada en su líder, al que estaban dispuestos a seguir al fin del mundo, pero muerto aquel, ya nada valía la pena. En consecuencia la línea púnica se desarmo, y el hasta entonces ordenado repliegue, torno en desesperada huida. 

Formación de infantería de línea de origen hispano.
Los enceguecidos romanos les dieron caza el resto de la jornada, dando cuenta de más de cinco mil hombres. Las bajas romanas, también fueron importantes, dos mil trescientos legionarios del ejército del Pretor perdieron la vida, la mayoría de la duodécima legión. Livio informa que la decimotercera legión, la última en entrar en combate, también sufrió muchas bajas; Cayo Helvio, un tribuno militar, cayó mientras se reanudaba el combate, y veintidós miembros de la orden de los equites, pertenecientes a distinguidas familias, junto a alguno de los centuriones, resultaron muertos al pisotearlos los elefantes. Por último, Livio asegura que: “la batalla se habría prolongado más tiempo, de no ser por haber sido herido Magón” (Livio 30, 18). 


Infantería legionaria republicana con sus tres "acies" bien
identificados (hastati, princeps y triarii). Incluidos velites,
signifer y demás oficiales.
Ciertamente, por las bajas enunciadas por Livio en el ejército romano, y teniendo en cuenta que se dieron durante la batalla (y no durante la huida, situación en la que se solían producir la mayoría de las bajas en la antigüedad), es evidente que la lid fue sumamente violenta, y la victoria lograda por los romanos se obtuvo tras un gran costo. Más, la cantidad de situaciones cambiantes, y los graves aprietos en que fueron puestos los romanos por Magón, dan cuenta de que la victoria, por momentos, parecía un objetivo lejano. Interesante evidencia de la capacidad del menor de los Bárcidas, como general y táctico.

El cónsul Cayo Servilio Gémino, arribó a la galia con la victoria romana ya consumada. Alcanzará sin embargo a rescatar a su padre Cayo Servilio, y a Cayo Lutacio, de la esclavitud a que eran sometidos por los galos boyos hace dieciséis años. Por su parte, el cónsul Cneo Servilio, en el sur de Italia, logró la rendición de algunas plazas[15] ahora que veían que la guerra estaba llegando a su fin. 


Ciudad de Cartago. Reconstrucción.
Cartago reclama la vuelta de sus líderes. Muerte de Magón. 

Magón huyó oculto por la noche, todo lo rápido que su herida le permitía. Encontró refugio en la tierra de los Ingauni de Liguria, donde se entrevistó con una embajada de Cartago que le informó “(...) que debía zarpar hacia África lo antes posible; a su hermano Aníbal, a quien se le habían impartido similares instrucciones , ya estaba a punto de hacerlo. Cartago no está en condiciones de conservar sus dominios en las Galias y en Italia” (Livio 30, 19). 

No había mucho que meditar, para Magón las cosas estaban claras, había sido duramente derrotado, y corría serios riesgos de ser nuevamente atacado por los victoriosos romanos. Por otra parte, los Ligures pronto se desentenderían de la causa púnica, ni hablar de los Galos. Pensó que un viaje por mar sería menos riesgoso para su herida, que el traqueteo de las marchas y las batallas. Se embarcó entonces con sus hombres que todavía le eran fieles y zarpó rumbo a Cartago. Era el final para su aventura en la tierra del enemigo, ahora debía prepararse para defender a su país en su propia tierra pero, no había divisado aún Cerdeña cuando la muerte lo alcanza, no menos a causa de sus heridas, como del terrible dolor por las metas no cumplidas. La flotilla continúa rumbo a Cartago, llevando consigo los restos del ejército de Magón, algunos buques son interceptados por una flota romana que operaba en la zona, el resto logró llegar a salvo casi al mismo tiempo que lo hiciera Aníbal. 

Livio cuenta que la orden de regresar a África, fue un durísimo golpe para Aníbal Barca. Y sin duda que lo fue. También afirma que Aníbal, totalmente fuera de sí, acusaba a su país de no hacer todo lo posible en sostener sus logros. No eran los romanos los que conseguían que se retirara de Italia, sino sus mismos compatriotas. Él, que había vencido en mil batallas, que contaba sus víctimas por cientos de miles, que había puesto en jaque a Roma en su tierra por quince años, ahora debía dejar todo atrás y volver a su tierra, para hacer lo que otros no habían podido. 

Busto de Aníbal Barca. Héroe máximo de
Cartago durante toda la 2da Guerra Púnica.
Vencedor de los romanos en numerosas
batallas, hizo la guerra durante quince años
en el territorio romano sin ser derrotado.
También informa que Aníbal ya “había presagiado lo que iba a suceder, y había dispuesto sus buques con antelación” (Livio 30,20). A los soldados que considera “inservibles” (según Livio) los reparte en guarniciones en las pocas ciudades que aún conservaba más por miedo que por lealtad (también según Livio), y llevó con él a África a la fuerza principal de su ejército. Muchos que eran naturales de Italia se negaron a seguirlo y se retiraron al templo de Juno Lacinia, allí mismo fueron asesinados. 

Y por último, cuenta que Aníbal, echando una última mirada a las costas de Italia, acusa a los dioses y a los hombres por su suerte adversa, y se pregunta si, luego de Cannas no debería haber marchado con sus ejércitos, que todavía “olían la sangre de la victoria sobre las tierras de Cannas”, directamente hacia Roma (Livio 30,20). 

Probablemente estas sentencias, sumada a la famosa frase del numida Maharbal[16], se encuentren entre las más controvertidas y debatidas de toda la historia de la antigüedad. Desde Mommsem hasta Adrian Goldsworthy (por mencionar un autor actual) pasando por Jakob Seibert, Bryn Mawr, o Dexter Hoyos, entre otros, se ha debatido enormemente ciertos tópicos sobre supuestos errores de la campaña de Aníbal, y la también supuesta actitud negativa o el autoboicot de Cartago que niega colaborar con su mayor héroe. Lo cierto es que, como quedó demostrado en el apartado “Estrategias” (ver cuadro anexo), Cartago, Aníbal, y demás líderes políticos y militares púnicos, jamás se apartaron de los lineamientos de la estrategia original, hasta que, tras agotar todo recurso, se vieron obligados a solicitar el regreso de sus máximas figuras. 

Tampoco parece adecuado la muy común acusación sobre el supuesto abandono que Cartago hace de Aníbal. Como se puede constatar en las repetidas órdenes de reforzarlo que reciben tanto Asdrúbal como Magón, incluso desde los primeros años de la guerra[17] (a lo que debemos sumar los envíos de dinero y algún que otro refuerzo hacia Aníbal que el bloqueo naval romano pudo permitir). La sensación, al menos para el autor del presente artículo, es que tales consideraciones parecen ser más adecuados a los propios deseos de Tito Livio que a la realidad. 

En mi opinión dejar atrás Italia para ir a defender su país, no debe haber sido nada agradable para Aníbal Barca. Sin dudas, la sensación que sintió, debió ser muy cercana al fracaso, y esto así, aunque aún restaba saldar el último enfrentamiento (con Escipión, en Zama). Entonces, como dice Livio: “... en medio de estas acusaciones y lamentos, abandonó su larga ocupación de Italia ...”. Pero no ya acusaciones y lamentos por sentirse traicionado por su país, sino seguramente por los objetivos no alcanzados. Y tal vez, porque no, bastante decepcionado con el desempeño de los demás generales púnicos (puesto que salvo lo hecho por Aníbal, lo del resto fue una derrota tras otra frente a las tropas romanas). En definitiva la vuelta o el regreso, fue con seguridad algo que no quería Aníbal. El regreso fue, para el héroe púnico, como una desobediencia al destino. A su destino de grandeza, que nunca incluyó el regreso. Que ni siquiera la mirada atrás se permitió. Volver, en definitiva, fue como una manera de desobedecerse a sí mismo, y es por estas razones, que entendemos el inmenso dolor de Aníbal. 


Busto de Publio Cornelio Escipión
"el Africano". Máximo héroe romano
durante la 2da Guerra Púnica. Vencedor
de Aníbal Barca en la batalla de Zama. 
Epílogo. 

La salida de Magón y la de Aníbal, fueron notificadas en Roma al mismo tiempo. La alegría fue total, y la sensación de alivio inmensa. Sin embargo, fueron castigados los responsables de que ambos cartagineses partieran sin dificultad, sea por falta de coraje o de fuerza, “a pesar de que había recibido instrucciones expresas del Senado en este sentido”(ver cuadro “Estrategias”). Al mismo tiempo, una comisión de Sagunto informaba como había sido capturada una misión de Cartago que había llegado a España con el fin de contratar mercenarios. Estos fueron encarcelados y su botín devuelto a los Saguntinos, quienes se mostraron muy agradecidos. 

Roma festejaba, tras tantos años de durísima guerra. Luego de haber soportado durísimas derrotas en casa, y la muerte de miles de compatriotas. De haber soportado al enemigo vagando con libertad por su tierra, y ver como dos veces, impunemente otros cartagineses osaban ingresar a Italia con sus ejércitos. Pero todo eso ya era pasado. 

¿Con qué frecuencia en nuestros consejos, hemos escuchado la queja de los hombres que levantan sus manos al cielo y se preguntan si alguna vez vendrá el día cuando Italia se vería liberada de la presencia de su enemigo y florecerá en la paz y la prosperidad! Por fin, después de dieciséis años de guerra, los dioses nos han concedido este beneficio…” Livio, 30.21. 

Se decretaron cinco días de gracias en todos los santuarios y se elevaron a ciento veinte las víctimas a sacrificar. Sin embargo, “un sentimiento de ansiedad” los invadió inmediatamente, sentían que era momento para la prudencia y no para los festejos. Pues ahora “todo el peso de la guerra”, que hasta el momento había obligado la concurrencia de cada hombre de Roma, “se redujo a la suerte de un ejército y su comandante” (Livio, 30.21). 


Tito Livio. Famoso historiador romano,
fuente principal del presente trabajo.
Autor: marvel77

Bibliografía :
Fuentes antiguas (en orden de importancia):
• Tito Livio: La Historia de Roma.
• Polibio de Megalópolis: Historia Universal Bajo la República Romana.

• Apiano de Alejandría: Historia de Roma, Guerra de Aníbal.
• Dion Cassio: Historia de Roma.
• Frontino: Estratagemas

Fuentes modernas:
• Osprey: Campaign 036 - Cannae 216 a.C. / Warrior 150 - CARTHAGINIAN WARRIOR / New Vanguard 150 - War Elephants / Battle Orders 027 - The Roman Army of the Punic Wars /
• Concord - 6005 - Ancient Armies
• DUNCAN HEAD - Armies of the Macedonian and Punic Wars 359-146BC.
• J. E. LENDON. Soldiers and Ghosts.







Notas:
[1] Sabremos más adelante, que una porción del ejército púnico en Illipa, tras huir de la batalla al mando del cartaginés Himilcón, se refugiaria en la ciudad de Cástulo, en Oretania. 
[2] ¿Coincidiendo con el regreso de Masinisa? no lo sabemos. Lo cierto es que al joven líder númida lo volvemos a encontrar en Genua para el año 205 a.C. 
[3] Luego, esta escuadra será interceptada por Lelio en una curiosa batalla naval donde las corrientes marinas jugaron un papel fundamental. 
[4] Cimbi o Cimbii, localidad próximo a Gades. 
[5] Luego de la partida de Magón, Gades se entrega a los romanos. 
[6] Se debate el porqué de esta actitud diferenciada entre ambas islas. Ver... 
[7] Probablemente entre ellas la legión nº12. 
[8] Se prolongan también las magistraturas del año anterior a todos los que fueran a hacerse cargo de ejércitos y provincias. 
[9] Interesante tema este de los asedios en la 2da guerra púnica. 
[10] “Por entonces, Cneo Octavio, que estaba al mando en Cerdeña, capturó hasta ochenta transportes cartagineses en las proximidades. Según el relato de Celio, iban cargados con grano y suministros para Aníbal; Valerio, sin embargo, dice que transportaban el botín de Etruria, así como los prisioneros ligures y epanterios, a Cartago”. Livio 28,46. 
[11] Recordemos que ya en 207a.C. Asdrúbal Barca había depositado fe en un posible levantamiento etrusco. 
[12] Croton, colonia griega fundada por los aqueos de Ripas. Tomada por Hannón después de Cannas (215 a.C.) se convirtió en los cuarteles de invierno de Aníbal para esta época de la guerra.
[13] No existiendo más relato que el de Livio para el tema que nos ocupa (salvo alguna mención que poco aporta en autores como Apiano, o Dion Cassio), todo lo referente al sitio para la batalla depende exclusivamente de este autor romano. Pero, lamentablemente, no hay en dicha obra ninguna mención sobre el probable campo de batalla. Dependiendo todo, de las deducciones que podamos hacer a partir de los pocos datos aportados.
El arribo de Magón a Liguria, y la presencia de dos ejércitos romanos en Arimino (Galia), no dan espacio para muchas elucubraciones. La batalla debe de haberse dado en algún sitio del país de los galos Insubros. A lo sumo en territorio ligur. Más viable lo primero que lo segundo. Debido a la probable ruta que siguiera Magón en su ingreso a Italia, en busca de unirse a su hermano.
Como última referencia posible, rescatamos algunos pasajes del relato de Livio, del cual se puede interpretar probables características del campo de batalla. En primer lugar, la decisión de que sólo el ejército del pretor Publio Quintilio Varo tome la línea del frente de batalla (manteniéndose el otro ejército en reserva), y en segundo lugar, la dificultad que parecen demostrar los númidas en el enfrentamiento con la caballería romana, dan a entender que el terreno o campo de batalla, no era adecuado para formaciones extensas, e incluso, por su probable accidentada geografía, inadecuado también para las evoluciones de la caballería númida, acostumbrada a desplegar sus amplias maniobras, en las vastas llanuras norteafricanas.
Por lo tanto, un terreno accidentado y probablemente estrecho, que entorpecia las evoluciones de caballería (al menos la númida), e impedía extensas formaciones de infantería, parecen ser las características adecuadas del sitio donde tuviera lugar la batalla que, en definitiva, consagre el éxito o fracaso de la campaña de Magón Barca.
[14] Desconocemos si ligures y galos aportaron jinetes, menos aún, si tomaron parte inicial en la batalla. Para el estudio de las tropas de Magón ver cuadro anexo. 
[15] Las antiguas Consentia, Aufugium, Bergae, Besidiae, Ocriculum, Lymphaeum, Argentanum y Clampetia; solo se pueden identificar positivamente las actuales Cosenza, Otrícoli y Clampecia. 
[16] “Los dioses no han concedido al mismo hombre todos sus dones. Sabes vencer Aníbal, pero no sabes aprovecharte de la victoria” (Livio 22,51). 
[17] En 216 o 215 a.C. 1er envío de refuerzos con Bomilcar 23, 13 y 23, 41. Órdenes a Asdrúbal de partir 215 a.C. Livio 23, 27-28 y Zonaras 9, 3. Órdenes a Magón 206 a.C. Livio 28,36. 





11 comentarios:

  1. Nuevo trabajo en AH Web. En esta oportunidad, sobre Magón Barca (el menor de los hermanos Bárcidas) y su "olvidada" campaña de invasión de Italia. Esperamos que sea de tu interés!!
    Y no olvides de dejarnos un comentario, que nos agrada conocer tu opinión. Saludos.

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    1. FABULOSO, simplemente fabuloso. Os lo agradezco. Es impresionante.

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    2. Muchas gracias!! espero que disfrutes del sitio. Queremos verte seguido por aquí. Un saludo!

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  2. Espectacular reportaje. Es la primera vez que visito esta página y me he quedado completamente maravillado. Os pongo en favoritos desde ya para seguiros de aquí en adelante. Felicidades por tan excelente trabajo.

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    1. Bienvenido Fascinus. Nos alegra que hayas disfrutado del artículo. Esperamos verte seguido por aquí. Y te invitamos a participar de nuestro sitio como mas te guste.

      Saludos.

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    1. Muchas gracias Billyjoe. Nos alegra que te haya gustado. Esperamos verte seguido por aquí. Un saludo.

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  4. Muy bueno
    genial toda la informacion que nos has brindado
    gracias

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Esperamos verte seguido por aquí. Un saludo.

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  5. Me parece una pagina genial, me recuerda mucho a la de Satrapa 1 en la cual colabore con aula de batallas.Me parece muy seria e informativa.
    Llevo desde el 2003 recopilando informacion sobre la II guerra punica y muchos articulos me vendran bien, si quereis informacion o datos ya que poseo una biblioteca impresionante estare a vuestra disposicion.
    Un saludo cordial.

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    1. Muchas gracias por tus comentarios! Pues, intercambiar información es una de las cosas que más nos interesa a los que hacemos AH Web. Te tendremos en cuenta si nos surge alguna duda. Pero mejor te invitamos a comentar nuestros trabajos. Supongo que tienes mucho para aportar.
      Un saludo!

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