lunes, 18 de noviembre de 2013

DEMETRIO POLIORCETES y el Asedio de Rodas (305-304 a.C.)


De entre todos los asedios del convulso periodo helenístico, el de Rodas fue sin duda el más significativo. Esta es la historia de cómo una pequeña ciudad pacífica y dedicada al comercio se vio implicada en los grandes conflictos que se sucedieron entre los generales de Alejandro por el ansiado control del Imperio; y de cómo esta fue capaz de sobrevivir al más poderoso de todos ellos.







Busto de Demetrio Poliorcetes.
Hijo de Antígono Monoftalmos,
antiguo general de Alejandro Magno,
fue una de las figuras más representativas
del helenismo. Aventurero, gran guerrero
ingenioso y vividor.
Precedentes: Las Guerras de los Diadocos

La muerte de Alejandro Magno en Babilonia en junio de 323 a.C. sin dejar un heredero claro dejó a su reino y a los macedonios en una posición difícil. El Estado aún no contaba con instituciones lo suficientemente fuertes como para dar estabilidad, lo cual se agravaba debido a las rivalidades entre las familias nobles macedonias. Pronto se formaron bandos entre sus generales y las guerras de intrigas estallaron a continuación.

Finalmente se llegó a un compromiso en el que Pérdicas se establecería como quiliarca y regente, con un Filipo III Arrideo (deficiente mental) como rey títere, y unos generales que asumieron el gobierno de las distintas satrapías del imperio. Pero no había pasado un año cuando los sátrapas empezaron a aliarse y conspirar contra otros para acaparar cada vez más poder, y para el 320 a.C. estalló una guerra abierta entre Pérdicas y la mayoría de los demás generales importantes de Alejandro.

La guerra se saldó con la muerte de Pérdicas y un nuevo reparto de satrapías entre los vencedores en Triparadiso. Pero este no fue el fin de las hostilidades y entre el 318 a.C. y el 306 a.C. se sucedieron casi sin tregua otras tres guerras, en las que poco a poco se fueron consolidando algunos generales.

Así, para el año 306 a.C. la situación era la siguiente: Ptolomeo gobernaba Egipto, Chipre y la Cirenaica (que el mismo había conquistado); Casandro, el hijo de Antípatro, dominaba Macedonia y Tesalia, y aspiraba al control de toda Grecia; Lisímaco mandaba en Tracia; Antígono se había establecido con fuerza en Asia Menor y Siria; y por último, Seleuco, se había hecho con el control de las satrapías orientales.

En ese mismo año, Demetrio, hijo de Antígono, partió de Atenas, que había liberado de Casandro, hacia Chipre con un ejército de 15.000 infantes, 400 caballos y 110 naves ligeras y 53 pesadas[1]. Dado que Ptolomeo contaba con el dominio del mar, Antígono había pedido la colaboración de Rodas, que en años anteriores había apoyado en sus campañas con algunas naves. Sin embargo esta vez, los rodios se negaron a ir en contra de su aliado Ptolomeo, algo que enfureció a Antígono.

Mapa de los Reinos Helenísticos para finales del S. IV a.C.

En Chipre estaba el hermano de Ptolomeo, Menelao con un ejército de 12.000 soldados de infantería y 800 de caballería, más una flota de 60 naves. Demetrio lo derrotó y le hizo refugiarse en la cuidad de Salamina, donde se preparó para el asedio. Mientras, Ptolomeo en persona partió en ayuda de su hermano con 140 naves y 10.000 hombres. Pretendía introducirse en el puerto de Salamina al amparo de la noche, pero Demetrio se le adelantó y le planteó batalla en la misma bocana del puerto. Con 10 naves Demetrio bloqueó la entrada para que Menelao no pudiera salir a prestar ayuda atacándole por la espalda, mientras que el resto de naves libraban batalla. La victoria correspondió a Demetrio, que hizo huir de vuelta a Egipto a Ptolomeo con grandes pérdidas[2], y pudiendo conquistar toda la isla sin oposición, enrolando en su propio ejército a 16.000 hombres de Ptolomeo.

Tras esta victoria Antígono se proclamó rey, conjuntamente con su hijo Demetrio, (preparando así la presumiblemente pronta sucesión, ya que contaba con 76 años de edad) de todo el Imperio de Alejandro. La respuesta de sus rivales fue la esperada, y tanto Ptolomeo, como Seleuco, Lisímaco y Casandro se proclamaron reyes.

Estando así las cosas y sin más tiempo que perder, Antígono movió sus tropas, comenzando la Quinta Guerra de los Diadocos. Con Ptolomeo debilitado tras su última derrota, pretendía ahora invadir Egipto, movilizando un total de 80.000 infantes, 8.000 caballos, 83 elefantes y 150 galeras. Pese a la enormidad del ejército no pudo superar las defensas de Pelusio, que eran infranqueables si no se ganaba la otra orilla del Nilo. Para esto había partido Demetrio con la flota, pero su intento fue frustrado por las tormentas (se acercaba el invierno), y toda la expedición tuvo que dar media vuelta, ya que abastecer un ejército tan numeroso en pleno invierno era muy dificultoso.

Antígono se retiró a Palestina, para continuar la guerra tras el invierno, pero no en Egitpo, sino en Rodas.


Tropas macedonias de finales
del S. IV a.C.
Declaración de Guerra

Siendo rechazado de Egipto sin obtener ningún beneficio (octubre de 306 a.C.), Antígono puso sus ojos en el mayor socio comercial de los Ptolomeos: Rodas. Así es como nos lo cuenta Diodoro, pero el de Sicilia tiende a simplificar en exceso los acontecimientos que llevaron a Antígono Monoftalmos a declararle la guerra a la urbe griega.

Es cierto que tomando la isla el comercio egipcio se hubiera resentido ostensiblemente, pero es aún más importante que el domino de los puertos de la isla tenían una importancia crucial en el dominio estratégico del Mediterráneo Oriental; amen de hacerse con una importante flota para superar las defensas de Pelusio y así poder invadir el valle del Nilo.

Antígono primero intentó alejar a los rodios de Ptolomeo mediante la persuasión[3], mandando emisarios solicitando una alianza en firme con él y que rompiera sus pactos con Egipto. Pero Rodas declinó la oferta, al contrario que hiciera algunos años antes.

Pese a la pretendida neutralidad con la que había emergido Rodas desde la expulsión de la guarnición macedónica a la muerte de Alejandro, en 315 a.C. se tuvieron que plegar a los deseos de Antígono, que le pretendía disputar el mar a Ptolomeo. Y así los rodios se vieron implicados en la toma de Tiro, aportando embarcaciones. Tan solo tres años más tarde, le otorgan 10 navíos para que el diadoco liberara Grecia de Casandro, un aliado de Ptolomeo. Pero en 306 a.C. los rodios rechazaron las peticiones de Demetrio cuando este fue enviado por su padre para que les ayudaran en la proyectada invasión a Egipto.

¿Por qué se negaron esta vez los rodios? En los años anteriores a este último episodio, Antígono dominaba sin disputa Siria y Palestina, regiones donde Rodas tenía intereses económicos, siendo el lugar de donde se abastecían de madera para la construcción de sus navíos. Por otro lado, las pequeñas posesiones rodias en Caria peligraban de haber enfadado a Antígono; y además, con el control del Helesponto, el diadoco podría haberles cerrado las puertas al Mar Negro, donde también tenían intereses comerciales. Pero para 306 a.C. la relación Rodas-Ptolomeo había mejorado, sobre todo tras las campañas de este en Caria y Licia (309-8 a.C.) y a diferencia de en las anteriores ocasiones ahora se pretendía que Rodas actuara directamente contra Ptolomeo.

Así pues, una vez con las manos libres tras el fracaso en Egipto, Antígono mandó a uno de sus generales con orden de bloquear las rutas comerciales de la isla, pero los rodios pudieron rechazarlo sin muchos problemas.


Frustrado, Antígono amenazó con sitiar la ciudad, a lo que los rodios le respondieron con súplicas pidiendo que no los obliguen a romper sus tratados con Ptolomeo. Pero el macedonio actuó con dureza y envió a su hijo Demetrio con un ejército. A la vista de lo que iba a acontecer, Rodas solicitó unirse a Antígono para evitar ser destruida. Sin embargo, las exigencias de Demetrio fueron exageradas: 100 rehenes nobles como garantía del tratado y, sobre todo, que se le permitiera entrar con su flota en los puertos. Esto hubiera significado para la ciudad el fin de la independencia y el inicio de la dominación extranjera, por lo que lo rechazaron de pleno y se arriesgaron a una guerra contra el más fuerte de los diadocos.


Ballista lithobolos. Esta artillería era capaz de lanzar
pesadas rocas a gran distancia y con enorme precisión.
Fueron muy usadas tanto por Demetrio como por los
defensores rodios.
El Asedio de Rodas: El Ataque al Puerto

Demetrio reunió sus fuerzas en el puerto de Loryma[4], en Caria en la primavera de 305 a.C. Contaba con 200 naves de todos los tamaños y más de 170 naves auxiliares; 40.000 soldados, además de caballería; y el apoyo de los piratas que, expulsados por Rodas de aquellas aguas, se habían convertido en sus aliados, y más de 1.000 naves de propiedad de comerciantes rivales de Rodas. También contaba con numerosa munición para armas de asedio y todo lo necesario para un largo bloqueo[5].

A principios de verano, el macedonio hizo avanzar su flota en formación de batalla para inspirar pánico en la ciudad. Delante iban los buques de guerra, que tenían en sus proas catapultas para pernos de 3 palmos de largo; en el centro iban los barcos de transporte, remolcados por los navíos a remo; y por último, en retaguardia, navegaban piratas y comerciantes.

Mapa del Dodecaneso y Caria, con la isla de Rodas en el centro,
donde también se puede observar la situación de Creta y el Oeste de Licia.
Llegados a tierra, Demetrio tomó posición cerca de la ciudad y mandó a los piratas a saquear el resto de la isla por tierra y mar, mientras él fortificaba el campamento con los materiales obtenidos de la tala de bosques y la destrucción de granjas. Ya en esta primera obra dejó ver la magnitud de lo que sería el asedio: el campamento había sido rodeado por una triple empalizada y, pocos días después, construyó un malecón a medio camino entre este y la ciudad, resultando un puerto lo suficientemente grande para toda su flota.

Los rodios hicieron un último e infructuoso intento de alcanzar la paz, pero siendo rechazada enviaron embajadores a Ptolomeo, Lisímaco y Casandro en busca de ayuda. Convencidos de que el asedio sería largo, permitieron a los metecos y extranjeros que quisieran unirse a la lucha y expulsaron a los demás para ahorrar suministros al tiempo que evitaban que hubiera gente descontenta entre sus muros y se pudiera tramar una traición. Entre ambos grupos se reunieron unos 1.000 combatientes, que se unirían a los 6.000 ciudadanos rodios armados. También se construyeron catapultas y balistas y se repararon las partes más deterioradas de la muralla[6].

Los rodios no solo se prepararon reclutando, también se votó para liberar esclavos y para que los familiares de los caídos se les diera apoyo del tesoro público: a las hijas solteras se les daría una dote, mientras que a los hijos, al llegar a adultos, se les proporcionaría una armadura completa. Esta medida elevaría la moral de los combatientes.

Tras estos preparativos, los rodios, aprovechando el exceso de confianza en el campamento de Demetrio, que no esperaban ninguna ofensiva, enviaron los tres navíos más rápidos contra los barcos de los comerciantes, que se encontraban saqueando la isla y lograron hundir muchos de ellos y capturar numerosos prisioneros que usaron como rescate[7].



Por su parte, Demetrio había estado construyendo plataformas que, montadas sobre dos buques cada una, servirían de soporte para armamento pesado. Sobre una de ellas iría una catapulta; una balista en otra; y dos torres de cuatro pisos, para superar la altura de las torres del puerto, sobre otras dos parejas de buques. También preparó una barrera flotante de troncos tachonados con clavos de gran tamaño para evitar que naves enemigas embistieran a los lentos artilugios que atacarían el puerto.

Los rodios respondieron tratando de ampliar los muros del puerto para hacerlos más altos y evitar que fueran tomados por las torres. Pero las catapultas de Demetrio derribaron a los obreros. Entonces los rodios colocaron dos áticos en el muelle[8] y tres cargueros cerca del puerto donde cargaron gran número de catapultas y balistas de todos los tamaños, pudiendo así evitar el desembarco enemigo en el malecón así como el avance de sus máquinas.

Pero Demetrio no se dio por vencido tan fácilmente. Realizando un ataque nocturno pudo tomar el extremo del malecón del Gran Puerto, fortificándolo después, estableciendo allí una guarnición de 400 soldados. Aquella zona, a tan solo 150 metros de las murallas, le serviría como base para poder seguir avanzando al resto del puerto y para controlar los movimientos del enemigo. 

Durante ocho días las luchas en el puerto se sucedieron casi sin descanso, produciéndose gran número de bajas en ambos bandos, hasta que Demetrio logró destrozar las máquinas de los rodios por medio de su pesada balista, debilitando además el muro y ocupando varias fortificaciones a lo largo del puerto. La lucha era encarnizada y sin descanso, expulsando los rodios a los hombres de Demetrio de las fortificaciones poco después, a lo que responde el macedonio con un ataque a las murallas desde el mar. Pero siendo demasiado pesados los artilugios, los navíos encallan en las rocas, siendo quemados por los rodios, que aprovechando el respiro tras el traspiés enemigo pudieron reconstruir la muralla.

Demetrio pasó siete días reparando sus máquinas de asedio y barcos para lanzarse de nuevo al ataque del puerto. Era de vital importancia hacerse con él, pues así evitaría que la ciudad pudiera abastecerse del grano que le enviaban sus aliados. Los rodios, lejos de desfallecer,  contraatacaron con sus navíos y lograron destruir dos naves que portaban una torre de asedio antes de ser rechazados.

Entonces el macedonio construyó una nueva torre tres veces más grande, tanto en altura como en anchura. Que sin embargo no pudo poner en práctica debido a una tormenta que terminó por hacer añicos el ingenio.

Los rodios habían conseguido tomar ventaja con estos contratiempos del enemigo y, aprovechando el mal estado de las aguas, realizando un ataque al malecón y obligando a los 400 hombres dejados por Demetrio a rendirse, que no podían recibir refuerzos debido a la tormenta.

Las buenas noticias para los rodios llegaron por partida doble, ya que además de la recuperación total del control sobre el puerto, se unió la llegada de refuerzos: 150 cretenses de Cnossos además de 500 hombres enviados por Ptolomeo, algunos de ellos mercenarios rodios que anteriormente habían apoyado a Egipto.


El Helépolis, la mayor y más famosa máquina
de asedio construida por Demetrio.
El Asedio de Rodas: El Ataque Terrestre

La llegada del mal tiempo invernal impidió realizar más ataques por mar; y los repetidos fracasos hicieron a Demetrio decidir intentar el asalto por tierra.

Fue en este momento cuando construyó su más célebre máquina: el helépolis (“tomadora de ciudades”), una enorme torre de asedio de 45 metros de altura y maquinaria de proyectiles repartidos en sus nueve pisos. No era la primera torre de asedio de este tipo, pero  si la mayor, con diferencia, hasta la fecha[9].

También se construyeron áticos para proteger a los hombres que trabajarían para rellenar el foso de la ciudad y a los arietes que golpearían las murallas. Se aclaró un espacio de casi 800 metros de ancho[10] para poder avanzar las máquinas de asedio con facilidad, que se situarían frente a seis cortinas (secciones de muralla rectas) y siete torres. El número de 30.000 artesanos nos hace una idea de la magnitud de la obra.

Es en este momento cuando Demetrio empezó a ser llamado Poliorcetes (“Asediador de Ciudades”) ya que era “extremadamente listo en la invención y la elaboración de muchas cosas más allá del arte de los maestros constructores […] y mostró tal superioridad y fuerza en sus ataques que parecía que ningún muro era lo suficientemente fuerte para proporcionar la seguridad de él por los sitiados[11].

El helépolis fue terminado antes de lo esperado, pero la determinación de los rodios era infinita. Tomando piedras de la fachada exterior del teatro, de los edificios adyacentes y de algunos templos, construyeron una segunda muralla en el interior, paralela a la que seguramente caería.

Mapa de la ciudad de Rodas, en el cual se indican los ataques de Demetrio (en azul) y los contraataques rodios (en rojo).

En cuanto las aguas fueron seguras para la navegación (primavera de 304 a.C.), los rodios enviaron nueve naves repartidas en tres grupos para realizar razias que entorpeciera la logística de Demetrio[12]. El almirante Damophilos llegó a Cárpatos (isla entre Rodas y Creta), donde encontró muchas naves de Demetrio carentes de protección, pudiendo destruir muchas de ellas. Menedemo navegó hasta Patara (en Licia), donde interceptó un cargamento de grano que llevó a Rodas tras prender fuego a uno de los navíos que lo escoltaban; además de capturar un quinquerreme que llegaba desde Cilicia con trajes reales, objetos personales de Demetrio y la correspondencia de su mujer Philia. Y por último, Amintas, pudo asaltar un grupo de cargueros que transportaban equipo para las máquinas de asedio, hundiendo algunos y capturando otros junto a once famosos ingenieros. Estas acciones son una muestra de la pericia de los rodios en el mar, y supusieron un duro golpe para las aspiraciones de Demetrio, que no tenía suficientes naves de guerra para bloquear el puerto y proteger la extensa línea de suministros para su ejército; amén de que gran parte de las tripulaciones estarían en tierra trabajando en el asalto terrestre. Pero Rodas, por su parte, solo podía mandar expediciones cuando había un tiempo de calma, que le permitiera desplazar soldados de las murallas a los barcos; y solo para pequeñas escuadras.

Mientras, Demetrio no se había limitado a la construcción de máquinas, y estaba socavando los muros usando zapadores. Pero un desertor informó de los trabajos bajo tierra a los rodios que pudieron responder cavando una zanja profunda y paralela a la del enemigo para en un momento dado atacar e impedir que pudieran avanzar más.

Dado que el uso de la fuerza estaba fracasando, los macedonios usaron la astucia. Atenágoras era un milesio enviado por Ptolomeo como comandante de los mercenarios, que por su experiencia había sido elegido para ostentar el mando de la defensa los rodios. Los hombres de Demetrio lo sobornaron para que llevara de noche a Alejandro de Macedonia, un amigo personal de Demetrio, para inspeccionar la posición de los soldados de rodios y así poder realizar un ataque más preciso. Pero Atenágoras reveló el plan al consejo de Rodas y estos capturaron a Alejandro, coronándose al milesio con una corona de oro y regalándole cinco talentos de plata, por su hazaña y honradez. Se pretendía así estimular la lealtad de los mercenarios y extranjeros, que en aquellas circunstancias eran los más propensos a tener la moral baja.

Perdida esta oportunidad y contrariado por lo sucedido, Demetrio manda atacar frontalmente. El helépolis avanzaría en el centro de una formación completada por ocho áticos para proteger a los zapadores; y dos enormes arietes, con una longitud de 54 metros, forrados de metal, con ruedas y movidos por no menos de un millar de hombres. Por su parte la flota sería colocada para atacar los puertos y las zonas adyacentes y la infantería distribuida a lo largo de toda la muralla.

El ataque comenzó por todas partes al mismo tiempo, viéndose las murallas incapaces de resistir por mucho tiempo. La intervención de unos enviados desde Cnido pidiendo el cese de las hostilidades tan solo interrumpió el bombardeo un breve espacio de tiempo en el que se estuvo negociando una paz sin resultado. Y finalmente, Demetrio logró destruir la más fuerte de las torres cayendo consigo toda una cortina del muro, obligando a los rodios a retroceder en aquel punto.

Alcanzado este pequeño éxito, Demetrio estuvo a punto también de interceptar un gran número de barcos enviados por Ptolomeo con 300.000 raciones. Pero finalmente pudieron entrar en el puerto junto con los navíos mandados por Lisímaco y Casandro, con 40.000 y 10.000 raciones respectivamente. Esto hizo recuperar el coraje a los rodios, que decidieron lanzar un ataque total contra las máquinas de Demetrio e intentar prenderles fuego con proyectiles incendiarios. Caída la noche, atacan sin tregua con catapultas y balistas al helépolis[13], que pese al intento de rescate por parte de Demetrio, sufre daños al desprenderse varias planchas de hierro por donde se pudo prender fuego en la estructura de madera. Los macedonios se vieron obligados a alejar la máquina del rango de tiro.

El ataque había dejado muchas bajas en el ejército de Demetrio, y mientras se atendía a los heridos y enterraba a los muertos, los rodios pudieron construir un tercer muro, en forma de media luna, y un foso en la parte caída del muro. Y entretanto también se mandó a Amintas con una flota de rápidas naves a Perea[14] para enfrentarse a algunos piratas que habían sido enviados allí por Demetrio. Amintas consigue la victoria en una pequeña batalla naval, logrando capturar naves con su tripulación además de al jefe de los piratas, un tal Timocles.

Pero una vez reparadas las máquinas, Demetrio reanuda el ataque contra la muralla. Mediante el uso de todos los proyectiles, hace retroceder a los defensores de las almenas[15], pudiendo así hacer avanzar los arietes con seguridad. Dos cortinas más del muro cayeron iniciándose una lucha de suerte cambiante entre las devastadas ruinas, donde Amintas encontró su muerte.

Sabedor de la importancia que tenía Rodas para la salud de su reino, Ptolomeo volvió nuevamente a mandar refuerzos, en un número de 1.500 al mando de Antígono[16]. Al mismo tiempo, llegaron a Demetrio 50 enviados atenienses y de otras ciudades griegas, pidiéndole que hiciera la paz con Rodas. Esto es una muestra de la gran importancia que tenía la ciudad para el comercio, uniendo la Hélade con Asia y el Noreste africano. Se consiguió fraguar una tregua, pero no así un acuerdo de paz, y Demetrio pronto volvió al ataque.

Ruinas del teatro de Rodas. En torno a él se dio la última
y encarnizada lucha en el asalto a la ciudad.
En un ataque nocturno un grupo de 1.500 hombres escogidos al mando de Alcimo[17] y Mantias logró penetrar en la ciudad, estableciéndose en la zona del teatro. Ante el revuelo que levantó esta amenaza, los magistrados, manteniendo la calma, ordenaron a los que defendían la muralla que permanecieran en sus puestos; y ellos, con un cuerpo seleccionado sumado a los llegados desde Alejandría, atacaron a los asaltantes. A la mañana siguiente, Demetrio ataca la muralla y el puerto intentando aprovechar el desconcierto, pero no logra progresar. Mientras se daba una intensa lucha en las calles, donde se producen numerosas bajas en ambos bandos; pero imponiéndose los rodios finalmente gracias a su mayor número, muriendo los dos comandantes macedonios; y Damoteles, un alto magistrado rodio.


Representación del Coloso de Rodas.
Los rodios, con el dinero obtenido del
material de guerra que Demetrio abandonó
en la isla pudieron financiar la construcción
de esta estatua de bronce, que fue incluida
entre las Siete Maravillas del Mundo.
Tratado de Paz

Tras este nuevo fracaso, Demetrio realizaba nuevos preparativos para un nuevo intento para ganar la guerra, pero su padre le escribió exigiéndole que llegara a un acuerdo con los rodios ya que la situación en Grecia había empeorado con el avance de Casandro, que amenazaba de nuevo a Atenas.

Demetrio tuvo así que desistir en tomar la ciudad, pero esperó la oportunidad para obtener un pretexto con el cual no parecer que él estuviera deseando poner fin a la contienda. Por su parte, Ptolomeo envió un mensaje a los rodios diciendo que les enviaría grano y otros 3.000 soldados de refuerzo, pero asesorando que llegaran a una paz con Demetrio. Ambos bandos estaban ya agotados de esta empresa y empezaban a poner las miras en otras.

La oportunidad deseada por ambos llegó pronto. La Liga Etolia envió mensajeros para instar a un acuerdo, el cual se hizo en los siguientes términos: la ciudad sería autónoma y no se establecería ninguna guarnición macedonia y disfrutaría de sus ingresos; y por su parte los rodios deberían ser aliados de Antígono, a menos que este estuviera en guerra contra Ptolomeo, teniendo que dar 100 rehenes seleccionados por Demetrio como garantía.

Y así, tras 15 meses de asedio, Demetrio se retiró de Rodas.

Los rodios honraron a los que habían demostrado mayor valor, erigieron estatuas a Casandro y Lisímaco, enviaron a Libia una misión a preguntar al oráculo de Zeus-Ammon (en Siwa, Egipto) si aconsejaba que honraran a Ptolomeo como a un dios. Su inestimable apoyo se merecía un reconocimiento sin precedentes en la ciudad. Tras ser aprobado esto, otorgándole el sobrenombre de Soter (“salvador”), y estipulando que se celebraría un festival anual (como toda deidad), se le construyó en su honor un recinto cuadrado sobre el cual se hace un pórtico de un estadio de lado (200 metros), llamándolo el Ptolemaeum. Se reconstruyó el teatro, las porciones caídas de la muralla y los demás edificios caídos con mayor esplendor con el que habían contado antes. Pero de entre todas las obras realizadas en la reconstrucción de la ciudad, sin lugar a dudas, la que más destacó fue la impresionante estatua de El Coloso, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, en honor al dios Helios.

Por su parte, Demetrio navegó hasta la ciudad de Áulide en Beocia, desde donde realizó una serie de campañas que liberaron a la Grecia Central de Casandro y Peliperconte. La guerra de los diadocos continuaría tres años más, hasta la batalla de Ipsos, donde Lisímaco y Seleuco derrotaron a Antígono Monoftalmos y Demetrio Poliorcetes, dando muerte al primero.


Consecuencias y Conclusiones

Rodas se salvó gracias a sus excelentes defensas y a sus esforzados defensores; y al hecho de que Demetrio fuera incapaz de tomar los peurtos, algo que sin embargo quizás no hubiera sido determinante de no ser por la ayuda de Ptolomeo. Aunque es posible que Rodas hubiera sido capaz de capturar suficientes suministros de Demetrio para autoabastecerse, lo cierto es que los enviados desde Egipto fueron cruciales.

Demetrio se vio entonces obligado a buscar una victoria rápida, asaltando las murallas terrestres. Pero su progreso fue demasiado lento debido a que los rodios también contaban con buena artillería y grandes arsenales de proyectiles.

Irónicamente Demetrio recibió el apelativo de “Poliorcetes”, el asediador, cuando todos sus esfuerzos fueron infructuosos. En lo que hay que tener en cuenta que el general no utilizó ninguna táctica novedosa en el arte del asedio, pero si destacando por el gran tamaño de sus artilugios, hecho este, el de la fascinación por las máquinas (y barcos) de proporciones exageradamente desmesuradas, que se puso muy de moda entre los monarcas helenísticos posteriores.

Finalmente, el enorme número de tropas y la gran atención puesta en Rodas hicieron que los enemigos de Antígono avanzaran posiciones, presionando Casandro desde el Oeste y Seleuco desde las satrapías orientales, viéndose obligado Demetrio a abandonar la empresa.

Para los rodios supuso un gran triunfo. Habían defendido su independencia frente al más fuerte de los Diadocos y habían obligado a Antígono a aceptar sus relaciones especiales con Ptolomeo, demostrando al mundo la viabilidad de su política de neutralidad. Aunque bien es cierto, que dicha política necesitaba del apoyo exterior en caso de ser atacados por una gran potencia. Rodas se colocó así como un líder de los pequeños Estados egeos y durante el siguiente siglo desarrolló su posición como pacificador y defensor de la autonomía griega.

Por su parte, la propaganda de Antígono como liberador de los griegos se vio muy afectada al atacar Rodas y el fracaso al tomar la ciudad declinó su prestigio militar.


Autor: Alejandro Ronda



Bibliografía:
Fuentes antiguas (en orden de importancia):
  • Diodoro Sículo: Biblioteca histórica.
  • Pausanias: Descripción de Grecia.
  • Plutarco: Vidas paralelas.
  • Marmol de Paros.
  • Marco Vitruvio: De architectura.
  • Amiano Marcelino: Antigüedades romanas.
  • Polieno: Estratagemas.
  • Ateneo: Los Deipnosophistas.
  • Justino: Epítome de Pompeyo Trogo.
  • Plutarco: Moralia.
  • Eusebio: Crónica.
  • Aulo Gelio: Noches áticas.
Fuentes modernas:
  • Pierre Grimal: El Mundo Mediterráneo en la Edad Antigua: El Helenismo y el Auge de Roma.
  • Peter Green: Alexander to Actium: The historical evolution of the Hellenistic Age.
  • Duncan B. Campbell: Greek and Roman Artillery, 399 BC - 363 AC
  • Duncan B. Campbell: Ancient Siege Warfare, persians, greeks, carthaginians and roman 546-146 BC
  • Richard M. Berthold: Rhodes in the Hellenistic Age
  • Fernando Quesada: Armas de Grecia y Roma, forjaron la historia de la Antigüedad Clásica.
  • Varios Autores: Técnicas Bélicas del Mundo Antiguo.






[1] Las ligeras se trataban de trirremes, siendo las pesadas cincos, seis y sietes.
[2] Perdió al menos 120 naves y 8.000 hombres.
[3] No era la primera vez que Antígono hacía tratos con Rodas, en 315 a.C. construyeron naves para él y en 313 a.C. le proporcionaron 10 barcos para liberar Grecia.
[4] A unas 20 millas de Rodas.
[5] Diodoro 20, 82, 4.
[6] Estas murallas eran pre-Alejandro, las descritas por Filón son las construidas tras el terremoto de 226 a.C.
[7] Se llegó a un acuerdo con Demetrio por el cual, la libertad de cada hombre libre costaría 1.000 dracmas y 500 por cada esclavo. (Diodoro 20, 84, 6).
[8] Hay un gran problema a la hora de narrar los hechos, ya que Diodoro no especifica cuál de los muelles ataca Demetrio.
[9] Posidonio ya había construido una para Alejandro, la cual tenía 14,5 metros de altura.
[10] 4 estadios según Diodoro. La medida del estadio varía entre el estadio griego (174,125 metros) y el estadio macedonio (210,140 metros); también existía el estadio romano (185 metros).
[11] Diodoro 20.92.2. Opinión compartida por Aulo Gelio (15, 31, 1). Otros autores como Amiano Marcelino (24, 2, 18) sugieren que el sobrenombre fue dado por haber tomado muchas ciudades. Aunque sutil, hay diferencia entre ambas versiones, ya que en la primera se trata de un “asediador de ciudades”, no un “conquistador de ciudades”.
[12] Estas naves eran triemioliai: una nave diseñada en Rodas a partir del trirreme para combatir la piratería, rápida pero lo suficientemente grande y alta para llevar arqueros.
[13] Tras el ataque, con intención de calcular la fuerza enemiga, Demetrio llegó a recoger 800 proyectiles de fuego y 1.500 pernos de catapulta que los rodios habían lanzado. Diodoro 20, 97, 1-2.
[14] Literalmente “tierra opuesta”, territorio de Rodas en Caria, frente a la isla.
[15] Esta era la parte más vulnerable de las murallas, pudiendo ser barridas, literalmente, por los proyectiles de gran calibre.
[16] No confundir con el Diadoco padre de Demetrio.
[17] Plutarco (Demetrio, 21, 1-6) nos deja una anécdota acerca de este soldado, que si bien no es relevante para la historia, nos permite ver la importancia que tenía dentro del ejército de Demetrio: “Demetrio tenía dos cotas de malla traídas de Chipre, cada una pesaba 40 minas. Zoilo, el fabricante, para demostrar su dureza ordenó que le dispararan un dardo desde una balista a una distancia de 26 pasos; y se quedó sin ninguna señal. Una [Demetrio] la tomó para si, la otra se la dio a Alcimo el epirota, el más valiente y fuerte del ejército, que caería en Rodas en una acción cerca del teatro.”

1 comentario:

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